¿Existe realmente tu tipo?

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Entre los 15 y los 20 años siempre me gustó un mismo tipo de hombre. Ese no muy alto, por no decir bajo, no muy flaco, por no decir rellenito, cariñoso, amorosito y con un poco de cara de mapache mezclada con oso. En realidad yo no me daba cuenta de esto, pero mis amigas siempre me decían “es TODO tu tipo, cara de oso” y no sé si en mi vida pasada fui “Ricitos de Oro”, pero ahora que miro hacia atrás me doy cuenta de que algo de razón tenían.

A pesar de mi preferencia por los hombres que podrían haber habitado el parque de Yellostone, no creo que exista realmente un “tipo” de hombre que te guste. Creo que los gustos se van definiendo con la edad, van cambiando con el tiempo y las circunstancias.

Sí, uno podría decir que los rubios o morenos “no son mi tipo”, pero creo que cerrar las puertas es una estupidez.

Gordito, flaquito, moreno, rubio o colorín uno nunca sabe si te puede llegar a gustar. Los hombres son como el sushi, gusto adquirido.

Atte: La Pata Pelá

Oda a la Silla del Capitán

No soy amante de los gimnasios, pero llega esta maldita edad en la que te tienes que obligar a hacer deporte y pagar es una buena manera de hacerlo, ya que si no vas estás perdiendo plata. Además que la caminata a la casa ya no hace los mismos efectos que hace 5 años atrás, hoy hay que tomar medidas extremas.

Me inscribí en un gimnasio y lo típico, uno se inscribe para que te hagan la evaluación, pero se demoran más de un mes, cuando tu plan ya venció y por lo tanto decidí incursionar en los aparatos por mí misma.

Así partí mi rutina con la elíptica, un poco de trote y luego subir a la zona de máquinas. El lugar preferido de los hombres que se miran entre ellos envidiándose los músculos unos a otros. Cual primer día de trabajo, calladita, tratando de pasar piola, me fui subiendo a las maquinas e imitando a los demás. Cuando uno no sabe qué hacer lejos lo mejor es imitar, así si la estas cagando, la estas cagando con alguien y no sólo. Es una forma de dar apoyo moral también al resto.

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Ser el del medio

Tienes que preocuparte del perro, ser el primero en la ducha y aceptar que nunca te va a tocar la ventana del auto. Tienes que entender que tus papás están cansados y que queda poca atención para ti. Tienes que llevarte bien con todos tus hermanos. Tienes que acostumbrarte a escuchar a dar consejos y a ser el mediador. Tienes que olvidar que tienes gustos raros, porque con los de tus hermanos basta. Tienes que aceptar que no vas a tener ropa nueva, las vas a heredar. Tienes que cuidar tus libros del colegio, no puedes rayarlos, luego serán para tu hermano chico. Tienes que crecer sólo. Tienes que aceptar que no hay fotos tuyas de pequeño, tus padres ya se habían aburrido de la cámara. Tienes que aprender a levantar la voz para que te escuchen. Tienes que compartir pieza. Tienes que cuidar de ti mismo, nadie te va a recordar cosas como el bloqueador o que te abrigues. Tienes que ir a dejar a tu hermano chico a su sala de clases, aunque luego te pegue en la casa. Tienes que ponerte tus propios horarios, establecer tus responsabilidades, nadie te va a decir que llegues antes de las doce. Tienes que llamar por teléfono cuando salgas para avisar que estas bien. Tienes que ir siempre al colegio porque tú no te resfrías, no tienes fiebre. Tienes que ceder siempre el control remoto, olvídate de seguir alguna serie. Tienes que tomarte en serio esto de la universidad, no puedes cambiarte de carrera, menos echarte un ramo, eso es tarea de tus hermanos. Tienes que llamar a tu abuela, a tu tía, a tu madrina y contarles a los demás cómo están todos. Tienes que pedir siempre cosas prestadas, lo que te compres será visto como un derroche. Tienes que enseñarle a tu mamá a prender el computador y responder mails. Tienes que explicarles porque no te vas a casar por la iglesia. Tienes que sobrevivir.

Atte: La Pata Pelá

Factor Panera

No me extraña en las noticias cuando sale que Chile es uno de los países que consume más pan del mundo. Desde que tengo uso de razón que en la mesa donde se come no puede faltar el pan.

No somos un país de pan muy variado y tenemos dos tipos de pan estrellas que hacen feliz a la población, la Marraqueta y la Hallulla. Ambos son infaltables en cualquier casa chilena y se comen al desayuno, a la hora de almuerzo, en la tarde para la “once” y por la noche acompañando la cena. Dentro de mi lista de las cosas más ricas del mundo, sí o sí está la Marraqueta calentita con mantequilla, un verdadero manjar de los dioses.

El chileno es bueno pal pan y le gusta con todo, con algo dulce, con algo salado o con ambos, tipo queso con mermelada o manjar con mantequilla, lo importante es que el pan este fresco o calentito.

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La menospreciada Rutina

Ayer cumplí un mes viviendo con mi pierna peluda y cuando se lo dije a dos o tres personas me preguntaron lo mismo ¿cómo va la rutina?

Me quede pensando en esto y la verdad es que sí, ya tenemos más o menos una rutina, una forma de despertar, una para comer y así nos hemos ido llenando de procedimientos para hacer las cosas. Esto se da en especial en la semana donde cada uno sabe las actividades del otro y se programa un poco para pasar tiempo juntos.

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Peleas Silenciosas

El hombre y la pelea. Están las peleas a gritos, que las encuentro un papelón. Las peleas de llanto, en que uno de los dos habla y el otro sólo llora sin poder decir nada y cuando lo intenta más llora. Las peleas en pausa, nadie habla, pasan minutos y horas en silencio. Y finalmente las que a mi juicio son las mejores y lejos las más creativas, las peleas silenciosas.

Tienes ese marco de fotos en tu escritorio. Te gusta, te hace feliz, lo acomodas, lo limpias y a penas te despistas descubres que ya no está!!! Alguien lo movió de lugar!!

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Caña financiera

El otro día vi un programa en el que entrevistaban a españoles y griegos sobre la crisis que llegó a sus países y que los tiene endeudados hasta el cuello. Me llamó mucho la atención que todos repetían la misma frase “Vivimos mucho tiempo por sobre nuestras posibilidades”

Al principio me las di de experta criticando a estos que no saben vivir con lo que tienen y no como nosotros, sudacas exportadores de materias primas que sabemos lo que es ahorrar. Pero después desperté y entendí que esto de vivir por sobre lo que deberíamos es cada vez más común.

Viví con dos amigas casi un año y las tres llegábamos a fin de mes gracias a nuestra mejor amiga “la línea de crédito”, nos faltó hacerle un altar en la casa.

Nunca voy a olvidar cuando salieron publicadas las deudas de los estudiantes a las universidades. Me impactó la cantidad de dinero que debían personas tan jóvenes al banco, pero al mismo tiempo dije uffff lo mío no es nada. La tonta, sintiéndome aliviada en vez de razonar que vivo en un país donde todos están endeudados y lo peligroso que es esto.

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